22 de Abril, 2017


TODOS CONTAMOS

 


Eso es lo que quiero hacer, contar mi experiencia.También Rosario y Ana María, dos Vírgenes Consagradas vivieron esa bonita experiencia en sus respectivas comunas. No fue fácil llegar al día del Censo. Me inscribí en enero haciéndome cargo del llamado de Monseñor Ricardo Ezzati a inscribirse como censista a cumplir voluntariamente con mi deber cívico.
   

Por Nancy Velázquez

Me dijeron que me llegaría información, que nunca llegó. Pudo más la perseverancia hasta que lo logré. Hice dos cursos, primero como Censista.  Por mis antecedentes personales fui elegida como Supervisora…curso aparte.

El día anterior   me entregaron dirección y fui a reconocer el sector asignado. El día del Censo todo cambió abruptamente, iría a algún lugar que nadie sabía dónde. No había censistas y no necesita-ban supervisores, etc…No sabía si irme a la casa o humildemente esperar. Obvio, ganó la humildad por amor a la patria y por la cruz que llevo colgada al cuello.

¡Y fue buenoooo, muy bueno!

Al medio día al fin encontraron censistas, llegaron 80, del Ministerio de Defensa. Los que fueron recibidos   entre aplausos y abrazos casi como unos Rock Start o como el avión que en verano apagó los fuegos. …y ellos disfrutaron de esta acogida porque también esperaban desde las 7:00 A.M. a que les asignaran lugar para censar y cuando todo parecía pérdida de tiempo nos encontramos.

Yo necesitaba 9 censistas y me asignaron 18…partí con ellos vestidos de civil. Saben leer mapas y planos por lo que no tuve dificultades, su formación militar ayudó. Ellas muy damas, Ellos muy   caballeros.

La gente les abrió las puertas de sus hogares a algunos les regalaron fruta, colaciones, un Señor que estaba de cumpleaños muy festejado les ofreció un “salud” (que no aceptaron). Ellos, rápidos y eficientes estaban agradecidos y entusiasmados por la experiencia…

Y yo más, quien me iba a decir alguna vez que me convertía en la General de 20 militares y que además bajo mi mando estarían un Mayor, un Capitán, dos sargentos, y varios cabos por 4 horas. Eso se llama tener jinetas virtuales, (je, je) …

Bromas aparte mi reflexión al fin del día: “nos hacía falta esto”, abrir un poquito la puerta y dejar entrar al hermano, vivimos tiempos duros, de gente enojada, de miedo al delincuente, de falta de caridad y cuidado del prójimo. Viví la sensación de habernos regalado un día para contarnos para que se mejoren las políticas públicas, para volver a ser felices “de verdad” y recuperar las confianzas.

Eso sí, pago entremedio, le restó importancia al trabajo voluntario y al deber cívico. Cae bien es cierto, pero le quitó brillo al mensaje de amor que pudo haber detrás.

Al final del día, en el rezo de vísperas, di gracias a   Cristo esposo, por la experiencia de fe y amor  de mi pueblo y a mi pueblo. 



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